A continuación le ofrecemos la posibilidad de redescubrir Canarias, sintiendo y viviendo cada uno de sus rincones, para conocerla de una manera única, de una forma mágica. Cuidar este tesoro, tratar la tierra con el máximo respeto y cariño, es labor de todos.
El Ángel Custodio Dios decidió concederle un deseo. Era un buen ángel y se lo había ganado. Miró a Dios agradecido; tierna y tímidamente, sólo le pidió poder oler el mar. Conmovido por su deseo, Dios le regaló un acantilado en Fuencaliente, donde además pudiera ver la isla más bonita que pudo crear. Cerrar La Lucha del León y el Oso Una batalla épica, una lucha imposible entre estos mamíferos poderosos de continentes dispares. El encuentro de dos mundos, no siempre pacífico, pero enriquecedor. Entre África y Europa, el escenario es un punto obligado de visita a la isla: El Parador Nacional de El Hierro. Cerrar Los Órganos Las catedrales del océano tienen el órgano afinado en La Gomera. Cual góticas agujas se yerguen las torres de traquita, semejando las formas del clásico instrumento. Al noroeste de la isla y desde el mar, se hace visible la melodía ondulante de su piedra: un contrapunto. Cerrar El León de Taganana Con su porte majestuoso de piedra milenaria, el rey de la selva domina la inmensidad del valle de Taganana. A sus pies, los bosques de laurisilva. A sus espaldas, el gran océano radiante y azul. Y en el centro de todo el paisaje, reinando con su vigor mineral, el León de Taganana simboliza la Fuerza. Cerrar La Rana y el Roque Nublo No se decide la rana a dar el salto. Se queda quieta y con mirada atenta observa al Roque Nublo. ¿Sabrá tal vez que el Roque fue venerado como deidad en tiempos aborígenes ? O quizá todo es más simple: extasiada por el bosque cercano, respira golosa el aire puro. Y con deleite a la frescura del ramaje se abandona. Cerrar El Mascarón Pirata Durante el auge de la piratería, Canarias se convirtió en un lugar estratégico en las rutas marítimas y por ello sufrió diversos ataques y saqueos. Como recuerdo de esta tempestuosa y convulsa época nos han llegado los restos de este barco fantasma, que seguro sirvió de advertencia a más de un pirata, quien por miedo o superstición no se atrevió a poner los pies en esta salvaje joya del océano. Cerrar Conejo al Acecho Dimensiones portentosas las de este conejo acechante. ¿Asustadizo?. Sí, pero todos sabemos que no son fáciles de cazar. Éste no va a ir a ninguna cazuela, pues no existe olla tan grande. Dejémosle saltar. Cerrar Pinche en cada isla para ver una muestra del contenido del libro.